¿QUÉ APRENDÍ DE LOS 30´S?

Por aquí ando estrenando los 40’s. La verdad, los veía muy lejos, pero ya estando en ellos, siento que la vida es más “sencilla”, al menos por ahora. Aun así, no puedo evitar reconocer que los 30’s fueron una montaña rusa poderosa en todos los sentidos. Y como me encanta compartir desde la verdad, aquí te voy a contar cómo me fue.

Sírvete un café, un vino o lo que prefieras, que el chisme viene bueno.

Amor (y desamor) en los 20’s

Durante mis 20’s me dediqué a sufrir por amor. De verdad, si me hubieras visto… Todas las decisiones que tomé en nombre del “amor” merecen una miniserie. Menos mal en ese momento no existían tantas redes sociales, porque uff… habría mucha evidencia.

Pero aprendí muchísimo. Sobre todo, sobre amor propio. Mis grandes maestros (sí, incluso los que me rompieron el corazón) me dejaron lecciones valiosas. Cerré esa década con la tusa más grande de mi vida. Pensé que no iba a superarla (tan ingenua yo, ¿cierto?), pero lo hice.

Y entonces, llegaron los 30’s…

¡Feliz cumpleaños! Ahora a llorar por dinero

Empezaron con una celebración hermosa, llena de amor y rodeada de amigos. Pero también llegaron nuevos conflictos más… adultos, digámoslo así. Y el más fuerte fue mi vida financiera. Esa sí me hizo llorar más que la tusa. Te lo digo sin pena.

Empecé a caer en un bucle de malos hábitos en todas las áreas de mi vida. Mis heridas no resueltas comenzaron a gritar, y aunque por fuera todo parecía bien… por dentro era un caos. Encima, me empecé a comparar con personas más jóvenes, y eso me llevó a un infierno emocional que no sabía cómo manejar.

El amor (otra vez) y la maternidad

El amor volvió a aparecer. De manera inesperada. Tuve a mi segundo hijo y empecé a construir un hogar con un gran hombre. Pero no fue fácil. La Jessica que él conoció estaba en modo caos y hacía todo más difícil. Aún así, el amor profundo nos sostuvo, y decidimos quedarnos para sanar juntos.

Cuando tocar fondo es lo mejor que te puede pasar

Entre los 30 y los 36 sentí que mi vida se desmoronaba. Lo veía venir, pero no hacía nada. Hasta que llegó agosto de 2021 y mi cuerpo dijo: “basta”. Fallas cardíacas, ataques de pánico, sobrepeso… Mi salud física y mental colapsó. Y ahí no tuve opción: me tocó cambiar.

Y no fue un cambio “Pinterest”. Fue crudo. Tuve que transformar hábitos, tomar decisiones difíciles, alejarme de personas que amaba, ir a terapia, pedir perdón y bajarle muchas rayitas a mi ego. Hubo muchas lágrimas, muchas verdades y mucho trabajo interior.

Hoy, a mis 40

Hoy llevo cuatro años en este camino. He corregido muchas cosas, he cometido errores, me he capacitado, he tenido mentores. Y ahora, viviendo la vida que siempre soñé, te digo con certeza: valió la pena.

Mis 30’s fueron lo mejor que me ha pasado. Gracias a ellos soy la mujer que soy hoy. Decido desde otro lugar emocional. Trabajo cada día en mí, para dar lo mejor, pero también abrazo mi oscuridad —porque me ha sostenido—.

Amo quién soy hoy.
Y aunque no tengo todo resuelto, entendí que la vida no se trata de tenerlo todo claro, sino de saber vivir el presente. La clave de la felicidad no está afuera: está en agradecer lo que hay, romantizar lo cotidiano y encontrar belleza incluso en lo difícil.

A la Jessica de 30…

Quiero decirte:
“Todo va a estar bien. Te felicito. Porque en medio de tanto dolor, nunca te diste por vencida. Porque fuiste valiente. Porque te transformaste. Porque desde ese mismo dolor, le enseñaste a otras mujeres a reconstruirse con amor.”

Y si tú, que estás leyendo esto, estás en un momento oscuro…
Te abrazo y te digo con todo mi corazón: todo va a estar bien. Pero el primer paso siempre será tuyo.

Si quieres leer más reflexiones como esta, te invito a recorrer el blog, suscribirte o simplemente quedarte un rato. Aquí siempre vas a encontrar verdad, amor y una buena dosis de “vamos que se puede”.

Compartir artículo

Artículos Relacionados