Y aquí viene la gran molestia de todos: la bendita motivación. Esa que es casi imperceptible, que llega pero se va rapidísimo, y a la que le echamos la culpa por no quedarse mientras nosotros tampoco hacemos mucho para cumplir nuestras metas.
Y la verdad es que la motivación es algo tan efímero, que ni siquiera hemos empezado y ya no queremos hacer nada.
Pero te traigo una noticia: la mayoría de las veces no es un tema de motivación, es un tema de tener el sistema nervioso completamente alterado por la pésima forma en la que lo cuidamos. Nos sobreinformamos todo el tiempo, pero no hacemos nada real para cuidarnos a nosotros mismos.
Y te voy a dar varios ejemplos de lo que te hablo.
Posiblemente (estoy segura, pero te voy a dar el beneficio de la duda) pases horas —sobre todo antes de dormir— pegado viendo TikTok. No duermes ni descansas lo suficiente, no tomas suficiente agua, consumes demasiada azúcar, no haces ejercicio y tu alimentación no es precisamente la más real o saludable.
Además de todo eso, te estás comparando constantemente con los demás. Entonces, el exceso de análisis produce parálisis y ahí te quedas, frenado, sin hacer nada.
Y ojo: la motivación no solo aplica para ir al gym o leer un libro. Aplica para todo lo que quieras hacer en tu vida.

¿Y la solución cuál es?
Simple: empezar a tomar decisiones diferentes cada día, incluso sin ganas.
Y sobre todo, empezar a regular tu sistema nervioso.
Crea mini rutinas de sueño. Por ejemplo:
- Deja de usar el celular mínimo media hora antes de acostarte.
- Báñate antes de dormir (si puedes con agua tibia, mejor).
- Acuéstate en un cuarto organizado y, preferiblemente, no lleno de cosas. Trata de que tu habitación tenga estrictamente lo necesario para descansar.
- Ponle límites al tiempo que pasas viendo TikTok.
- Y, sobre todo, deja de compararte con los demás. Créeme, en redes la mayoría solo muestra lo chévere, pero todos tenemos cosas no tan chéveres pasando detrás.
Levántate media hora más temprano o aunque sea 10 minutos. Quédate en silencio, sin celular y sin ruido. Puedes escribir un poco si quieres.
Porque son esas pequeñas acciones diarias las que te llevan a grandes resultados.
Y pues ya sabes: toma agua, disminuye el azúcar, bájale a los ultraprocesados y verás cómo en pocos días empiezas a sentir cambios… y aparece la famosa motivación.

No puedes querer una cosa y hacer todo lo contrario
Así no funciona.
Cuando se habla de que la vida necesita coherencia, también se refiere a esto.
¿Cómo vas a lograr algo —por pequeño que sea— si ni siquiera estás haciendo lo mínimo cada día para que cambie? Y además, estás esperando un milagro sin hacer nada real.
Y es que, en mi opinión personal, los milagros no ocurren si no te pones en sintonía y en acción.
No puedes pedir salud mientras todos los días envenenas tu cuerpo y solo reaccionas cuando ya estás grave.
No puedes pedir dinero cuando el poco que llega no lo cuidas o peor aún, no estás haciendo nada para generarlo.
No puedes pedir buenas relaciones si tú mismo no estás dispuesto a convertirte en una mejor persona.
Y así funciona todo en la vida.
No es que sea difícil.
Es que ni siquiera estamos caminando hacia el lado de lo que queremos.
Hoy es el día de dejar de quejarse, dejar de echarle la culpa a los demás, dejar de huir de las consecuencias propias y empezar. Aunque sea con lo mínimo, pero empezar.
Porque ahí es donde ya no vamos a necesitar motivación.
Ahí vamos a empezar a actuar en coherencia con lo que queremos, incluso si vamos despacio.

