Y sí, ya sé que parezco corto eléctrico tratando de retomar lo que hace 6 meses empecé a dejar: MI PROYECTO.
He intentado retomarlo varias veces de forma fallida, una y otra vez, sin mucho resultado.
Es más, pensé en dejarlo definitivamente, porque no me sentía coherente. Sentía que no podía enseñar algo que yo misma no era capaz de sostener.
Pero en estos días también entendí que no puedo renunciar a lo que amo solo por el hecho de que esté atravesando otra etapa de mi vida.
Y te preguntarás: “¿y para qué nos cuenta esto?”
Pues porque estoy segura de que alguien que me lee —aunque sea una sola persona— en algún momento se ha sentido como yo.
Y seguro no sabe cómo regresar o simplemente nunca regresó.
Y aquí voy yo de nuevo, una vez más dando un paso hacia adelante, con la mentalidad de que sí se va a poder lograr.
Y, sobre todo, con la decisión de hacer lo necesario con mis acciones para que suceda.

Hay planes, proyectos y mil sueños que se quedaron pausados en el 2025, pero hoy están en marcha nuevamente.
¿Y qué lo hace diferente esta vez?
Afuera, nada.
Pero dentro de mí, todo.
Esta vez hay una decisión tomada.
Volví a sentirme cansada, pero ahora ese cansancio me está llevando a tomar decisiones distintas y a accionar.
No ha sido sencillo.
Me he encontrado con miedos, excusas y bloqueos que, por momentos, me hacen sentir que no avanzo.
Pero si algo he aprendido en estos años es que el proceso diario casi nunca se nota.
Cuando se nota, es porque ya llevas tiempo en él y decidiste quedarte, incluso con los altibajos.
Este mensaje es para ti y para mí hoy:
no vas tarde, no estás quedándote atrás, no se te fue el tren.
Simplemente estás viviendo según las decisiones diarias que estás tomando.

La pregunta es:
¿esas decisiones te están acercando o alejando de lo que quieres?
También entendí en estos meses que, muchas veces, nuestras rutinas, trabajos y obligaciones no nos dejan hacer algo distinto o ir por nuestros sueños.
Pero hoy te invito a que saques, aunque sea, media hora al día para eso que quieres cambiar.
Una sola cosa.
Paso a paso.
Aquí no hay fórmulas mágicas, ni el milagro de los 21 días, ni nada de eso.
Se trata de tomar una decisión y, todos los días, hacer algo —por pequeño que sea— que te acerque a eso que deseas.
Grande o pequeño no importa.

