¿Y SI NO TENGO METAS PARA EL 2026?

Oficialmente regreso a mi escritura, algo que de verdad me apasiona. Y esta vez lo hago para hablar de las metas del 2026, pero no desde el “tienes que hacer” o “deberías lograr esto o aquello”, sino desde una pregunta más honesta:
¿Qué es lo que de verdad quieres este nuevo año?

¿De verdad quieres ganarte esos 100 millones mensuales o lo que realmente deseas es vivir experiencias maravillosas al lado de quienes amas?
¿De verdad quieres bajar 20 kilos o lo que anhelas es sentirte bien con tu cuerpo, tu salud y tu autoestima?

Cuando nos preguntamos con sinceridad qué es lo que queremos —sin llenarnos de expectativas propias o ajenas— cambia completamente la forma en la que elegimos vivir y en lo que decidimos enfocarnos.

No es un secreto que el 2025 nos movió y nos movió bastante.
Yo fui una de las que inició el 2025 llena de expectativas, con ganas de comerme el mundo y con muchísimas metas por cumplir en todas las áreas de mi vida. Pero nada salió como lo planeé.

Pasaron cosas buenas, sí. Pero las no tan buenas me abrumaron, me llevaron al fondo, y me hice —sí, me hice— creer que había fracasado como mentora, como profesional y como persona, al ver que yo misma no estaba logrando poner en práctica todo lo que había enseñado sobre cumplir metas y objetivos.

No solo no cumplí mis metas, sino que empecé a buscar aprobación afuera, creyendo que si cierta persona me daba una oportunidad, mi vida cambiaría. (Sí, lo sé: seguía tomando decisiones desde la mente y no desde el corazón).

Me metí en situaciones donde, por más que intentaba dar lo mejor de mí, no encajaba. Era como esforzarme demasiado para demostrar quién soy y cuáles son mis habilidades, olvidando algo esencial: yo no soy lo que los demás piensan de mí.

Inicio este 2026 sintiendo que muchas de las cosas que creía y “quería” ya no vibran conmigo, y que debía tomar otro tipo de decisiones. Y entre todas ellas, hubo una muy clara:
este año no hay una lista interminable de metas, no hay mapa de sueños y, sobre todo, suelto por completo la sobreexigencia.

Claro que tengo metas, pero no se tratan de cifras exactas, sino de resultados. No son diez páginas de objetivos, sino una sola, donde priorizo cada área de mi vida y me enfoco mucho más en la coherencia.

No sé si vaya a funcionar.
No sé si sean “las metas correctas”.
No sé si en junio ya no me representen.

Lo único que sé es que estoy dispuesta a seguir avanzando siendo coherente con quien soy y con quien quiero ser. Y que ya estoy trabajando para llegar a esa versión.

Suelto expectativas y me enfoco en mí.
Pongo en práctica lo que he aprendido, sigo aprendiendo, sigo trabajando en mis hábitos saludables y en mi disciplina. Me estoy adaptando a un nuevo estilo de vida y, sobre todo, le estoy dando prioridad a lo verdaderamente importante: mi tranquilidad.

Y cuando hablo de tranquilidad no me refiero a una vida sin retos o desafíos, sino a elegir conscientemente qué actitud tomar frente a ellos. Tal vez me enfurezca, llore, se apague la luz y aparezca la sombra, pero la viviré y seguiré avanzando en busca de sentirme bien conmigo.

No sé si llegaste hasta aquí.
No sé si estas palabras conectaron contigo.

Pero si algo puedo decirte es esto: en este 2026 enfócate en crecer tú. En resignificar tus heridas, en tu tranquilidad, en tu salud y, claro, en tu economía. Pero no desde la desesperación, sino desde el amor y la paciencia, entendiendo que la vida no es lineal, que habrá días oscuros, pero también días luminosos.

No te llenes de metas que ni tú mismo(a) crees que podrás cumplir. Ponte una, o tres, y empieza por trabajar en ti. Entra en acción constante, cuida tu mente y tu cuerpo, ama a los tuyos y disfrútalos, vive el presente y, sobre todo, deja de darle poder a lo que los demás piensen de ti o de cómo “debería” ser tu 2026.

Si estás como yo, empezando de nuevo, hazlo con amor, hazlo con gratitud. Y si crees en Dios —o en lo que tú creas— permite que te guíe y te sostenga.

Nos seguiremos leyendo por estos lados.
Te seguiré escribiendo desde el corazón y, si así lo deseas, también acompañándote para que este nuevo año seamos la versión de nosotros mismos que queremos ser, con conciencia y grandeza.

Compartir artículo

Artículos Relacionados